Recientemente terminé uno de los mejores libros que he leído este año. Se trata de la biografía del almirante chino Liu Huaqing, escrito por Xiaobing Li. El libro, publicado por el Naval Institute Press, en este 2026, nos ofrece una visión profunda, aterrizada, analíticamente impresionante y conceptualmente sólida de la vida y obra del marino chino más importante del siglo XX y de lo que va del XXI.
En sus más de 200 páginas el autor, que es profesor de historia en la Universidad Central de Oklahoma y autor de al menos otros dos libros sobre la Marina China, analiza los orígenes de Liu Huaqing, su participación en la Guerra Civil China, su ascenso en el escalafón militar durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial y su cercanía desde aquellos años con el propio Deng Xiaoping.
El libro es una obra fundamental para todo aquel que desee estudiar y conocer a profundidad no solo cómo China pasó de tener una fuerza naval incipiente y enfocada meramente en defensa costera, a ser hoy en día -al menos en cantidad de buques- la más grande del mundo. El libro también ofrece, y quizás esto es lo más interesante, una visión hacia el liderazgo personal de Liu Huaqing.
Debo decir que, en honor a la verdad, hasta ahora todo lo que había leído con relación a la historia de la Marina China durante el siglo XX hasta la actualidad provenía de autores occidentales, empezando por Bernard Cole (su maravilloso libro “China’s Quest for Great Power”, publicado en 2016), pasando por Robert Haddick y su obra “Fire on the Water” de un par de años antes, así como la obra fundamental de Michael McDevitt, “China as a 21st-Century Naval Power” (de 2020), hasta la obra de Andrea Ghiselli, “Protecting China’s Interests Overseas”.
Todos y cada uno de esos libros, junto a la magna obra de Taylor Fravel, “Active Defense: China’s Military Strategy Since 1949”, se centraron en los cambios doctrinales que fueron modificando poco a poco no solo el diseño de fuerza de la Marina China sino también de sus capacidades en materia de guerra naval: antisubmarina, antisuperficie y balística. Estos trabajos, que, aunados a la impresionante labor de Andrew Erickson del China Maritime Studies Institute y de la propia casa editorial Naval Institute, dan cuenta de cómo China pasó de un modelo de defensa costera para posteriormente avanzar a uno de defensa en mares cercanos, al modelo actual de defensa activa en mares lejanos.
Pero ninguno de estos autores buscó estudiar a la persona que estuvo detrás de estos cambios, ni las razones que lo llevaron a impulsar, desde mediados de los años 60, una transformación que incluso hoy en día continúa.
No es mi intención en este texto explicar todo lo que los autores antes mencionados ya hicieron. Baste con acudir a sus obras y adentrarse en el entendimiento de la transformación naval china. Lo que busco es un poco más personal y me ha llevado a profundas conversaciones, lo mismo con capitanes y almirantes mexicanos que civiles especialistas en el tema, tanto de mi país como de otras naciones.
Me refiero a la pregunta más profunda sobre los factores de liderazgo personal estuvieron detrás de esos cambios estructurales. Me queda claro, tras leer a Xiaobing Li, que la historia del almirante Liu Huaqing ofrece algunas claves de dichos factores: la perseverancia y la visión estratégicas. Desde su llegada a posiciones de relevancia dentro de la marina china, Liu Huaqing se propuso incrementar paulatinamente las capacidades humanas y materiales de la marina china de cara al futuro. Si uno analiza sus textos y discursos públicos, estos están cargados de referencias hacia el futuro. En algunos casos Liu Huaqing plantea objetivos que habrían de cumplirse en lapsos de 20 a 40 años. Prueba de ello es su determinación de que China contara con portaaviones propios que le permitiesen realizar operaciones de proyección, al menos hasta la segunda cadena de islas y, eventualmente, en todo el mundo. Las primeras menciones de Liu Huaqing al respecto datan de principios de la década de los 80 y no fue sino hasta 30 años después, con la entrada en operación del portaaviones Liaoning, que Liu Huaqing vio materializado su sueño.
Otro elemento importante a analizar sobre el liderazgo del almirante chino tiene que ver con su tremenda habilidad política. Durante los años 60, en medio de la terrible Revolución Cultural china, Liu Huaqing pudo maniobrar para, por un lado, seguir impulsando un pensamiento moderno en los institutos de investigación de la Armada y, por el otro, sin poner en riesgo ni su vida ni la de su familia. La supervivencia política de Liu Huaqing entre esos 1965 y hasta la llegada al poder de Deng Xiaoping, poco más de 10 años después, se debe a su sagacidad política y liderazgo sutil.
Finalmente, como tercer elemento de interés, destaco la persistencia de Liu Huaqing en el sentido de explicar de manera práctica y sencilla, a su estamento político, la importancia del instrumento naval militar para el poder marítimo chino en general. Los planes de desarrollo naval del almirante chino incluían siempre no solo los qués, sino también los porqués, de tal suerte que Huaqing supo alinear siempre los objetivos de transformación naval con los grandes objetivos políticos de Pekín.
El caso de Liu Huaqing se asemeja en alguna forma al de otros liderazgos navales que, a lo largo de la historia, han jugado un papel relevante en el desarrollo del poder tanto naval como marítimo de sus naciones. Algo muy parecido sucedió, aunque guardando las obvias diferencias, con el almirante von Tirpitz a fines del siglo XIX y principios del XX en Alemania. Su sagacidad política y capacidad de convencimiento le permitieron a su país desarrollar un poder naval que casi rivalizó con el británico. El resto de la historia es conocida, pero el liderazgo de von Tirpitz merece sin duda la atención.
Lo mismo puede decirse del almirante ruso Gorshkov, o acaso del propio Mahan. Todos estos hombres, aun proveniendo de culturas sumamente disímiles, comparten un aspecto en particular: compromiso, visión a largo plazo, constancia y habilidad política de traducir los beneficios del poder naval y marítimo a sus estamentos políticos.
Sirva esta recomendación no sólo para adentrarse en la evolución naval china, sino -¿por qué no?- en preguntarnos cómo esos factores de liderazgo pueden desarrollarse en nuestros países.
Texto: original del autor.
Imagen: representación del Alm. Liu Huaqing y el portaaviones Shandong. IA.